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Desprendimiento de Retina

El desprendimiento de retina es la separación de la retina, que es la parte que recibe las imágenes en el ojo, de la parte inferior que la sostiene.

La red de nervios que conforman la parte de la retina sensible a la luz forma una delgada película que se adhiere firmemente al tejido que lo sostiene por debajo. Cuando estas dos capas se separan, la retina no puede funcionar y, a menos que se las vuelva a unir, puede resultar dañada permanentemente.

El desprendimiento puede comenzar en un área reducida, pero si no se trata, toda la retina puede desprenderse. En una variedad de desprendimiento, la retina literalmente se rompe. Esta variedad en general se presenta en personas miopes o que han sido sometidas a una operación de cataratas o han sufrido una lesión ocular. En otra variedad, la retina no se rompe pero se separa del tejido que tiene debajo por acúmulo de líquidos o sangre. La retina finalmente se separa cuando el movimiento de líquido dentro del ojo tracciona la retina o bien cuando el fluido se introduce entre la retina y el tejido subyacente y las separa, desprendiéndola.

 

Tengo desprendimiento de retina?

El desprendimiento de retina es indoloro pero puede crear imágenes de formas irregulares flotando o destellos luminosos y puede nublar la visión. La visión de "luces", relámpagos" o "chispas" es sugerente de tracción retiniana y es obligatorio realizar un fondo de ojo. La pérdida de la visión comienza en una parte del campo visual y a medida que avanza el desprendimiento la pérdida de visión se extiende. Si el área macular de la retina se desprende, la visión se deteriora rápidamente y todo se torna borroso.

El especialista examina la retina mediante instrumentos especializados y en general puede ver el desprendimiento. Si el desprendimiento no es visible, un examen con ultrasonido puede evidenciarlo.

Los pacientes con una miopía alta tienen un mayor riesgo de padecerla que una persona son miopía. Es necesario un fondo de ojo periódicamente para prevenir su aparición.

 

 

 

Tratamiento.

La persona que experimente una repentina pérdida de visión debería consultar a un oftalmólogo de inmediato. El oftalmólogo le indicará el tratamiento más indicado en su caso.

Si la mácula permanece unida, el pronóstico es generalmente bueno. En general si la retina vuelve a colocarse en su sitio dentro de las 48 horas, el pronóstico es bueno. Sin embargo, si la retina ha estado despegada durante más tiempo o si ha habido hemorragia o cicatrización, el pronóstico no es muy favorable.

En algunos casos iniciales es posible el tratamiento con laser de Argón para delimitar la lesión (usualmente periférica) o para rodear lesiones predisponentes a una desprendimiento de retina. Sin embargo, es importante el diagnóstico oportuno y certero.

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